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(España, Adital/Solidaridad.net) La industria del juguete no escapa a la lógica del sistema capitalista (pese a las campañas de publicidad): mínimo riesgo = máximo beneficio. El 80 por ciento de la producción mundial del juguete se concentra en tres países: China, Indonesia y Tailandia.
La producción de juguetes se basa en elaboraciones simples y repetitivas. Por eso, es uno de los sectores que, especialmente en Tailandia, recurre en mayor medida al trabajo infantil. Horas y horas empastando el plástico, vertiéndolo frío en los moldes para componer trenes, muñequitas, soldaditos, cacharritos de todas las medidas: un verdadero tormento.
Los niños son vigilados por jefes muy severos y no pueden ni hablar ni moverse. Sólo a mediodía tienen permiso para comer un plato de arroz. Una niña de 13 años que trabaja doce horas al día durante seis días a la semana recibe unos US$ 22 al mes. (Otros dicen que US$ 82). Cálculos de hace unos años afirmaban que cada niño estadounidense recibía en época de Navidad juguetes por un valor de US$ 146. La niña tailandesa necesita 7 meses de trabajo para ganar esa cantidad.
En otras fábricas las trabajadoras afirman que la dirección les impone condiciones muy duras. Incluso para ir al servicio tienen que pedir permiso y son cronometradas por supervisores agresivos. Por norma, el permiso se concede una vez al día. Con frecuencia, las trabajadoras están obligadas a hacer trabajos extraordinarios hasta medianoche e incluso hasta la mañana siguiente. La dirección no solicita permiso a las trabajadoras, simplemente ordena a los guardias cerrar las puertas de salida y abrirlas cuando se termina la producción.
En los establecimientos de juguetes el peligro de incendio es muy alto. En Tailandia hubo un incendio en una fábrica de juguetes propiedad de la empresa Kader Industrial Limited, fabricante para la Bart Simpson, que causó 200 muertes. Las puertas estaban cerradas para terminar la producción.
Entre los distintos modos de transferir la producción al exterior sin emplear capitales, el más utilizado es el de la concesión. En otras palabras, en lugar de abrir una fábrica nueva en el país exterior, la multinacional pasa la orden a una firma autónoma ya existente que se compromete a suministrar la producción a cambio de un precio convenido. En ciertos casos son entregadas a régimen de concesión las fases intermedias del ciclo productivo. En los países del Norte se realiza el diseño, en los del Sur las fases de elaboración que requieren trabajos manuales más repetitivos y los últimos toques y el etiquetado se realiza de nuevo en el país del Norte.
La marca de juguetes Chicco realiza la concesión de la producción de sus juguetes a las industrias chinas. En 1993 ardió otra fábrica que provocó la muerte de 84 personas.
La empresa estadounidense McDonald’s utiliza en China el trabajo de menores de 14 años. Por medio de una compañía china, City Toys McDonald’s, fabrica muñecos de peluche, por los que paga a los niños unos 18 centavos de dólar por hora. Los menores, unos 400, el 20 por ciento de la plantilla, duermen en una nave en camas sin colchón y carecen de dinero para adquirir el permiso de residencia.
La multinacional Mattel, fabricante de Barbie entre otras, fabrica sus muñecas en dos plantas de China, donde trabajan 8.000 operarias en jornadas de 10 o más horas, durante 6 o 7 días a la semana, normalmente sin contratos laborales y sin derechos.
Basta hacer una pequeña prueba: mirar en los juguetes de las tiendas o en los que regalen a sus hijos el lugar de fabricación. Comprar estos juguetes supone alimentar un sistema que condena a la esclavitud a niños y niñas en países empobrecidos.
Incluimos aquí algunas preguntas para hacernos antes de comprar un determinado juguete y tener una idea acerca de sí es una buena compra.
¿Es adecuado a la edad del niño o niña? ¿Va a crecer con la niña o niño durante un cierto tiempo?
¿El infante utilizará su imaginación cuando juegue con él? ¿Puede utilizar el juguete creativamente?
¿Pueden jugar varios niños o niñas a la vez? ¿Les ayudará a aprender sobre otras personas o la naturaleza? ¿Les ayudará a tener confianza en otras personas y a buscar soluciones donde todos ganen en caso de conflicto?
¿El interés de la niña o niño por el juguete se debe a la influencia de la publicidad?
¿Está fabricado por personas que han trabajado en condiciones dignas, o está fabricado en países que respetan los derechos humanos?
Fuente: Adital, Brasil.
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