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Dos mujeres se toman de las manos, el día del desalojo (Foto: Indymedia, Argentina). |
Trabajadoras y trabajadores de la empresa recuperada Brukman, a pesar de la represión policial para obligarles a desalojarla, manifestaron que seguirán luchando hasta que les devuelvan la fábrica: “No estamos dispuestos a volver a nuestras casas sin nada, nuestras armas son las tijeras, las agujas y la fuerza que nos da la gente”.
(Mhoy) Las declaraciones corresponden a Celia Martínez, delegada de Brukman, luego de la instalación, ayer martes 22 de abril, de la “carpa de la resistencia”, ubicada en la intersección de las avenidas Belgrano y Jujuy, en la ciudad de Buenos Aires. “Vamos a hacer un acampe hasta que devuelvan a fábrica”, agregó Martínez.
Las trabajadoras y los trabajadores de Brukman fueron acompañados por más de siete mil personas que vitoreaban: “Aquí están, éstas son, las obreras sin patrón”.
Allí realizaron una conferencia de prensa donde repudiaron la represión policial desatada el lunes, responsabilizando de ello a las autoridades nacionales y del gobierno porteño.
Además, emitieron un comunicado de prensa para agradecer el apoyo que se les está brindando. En el texto se señala: “Con más de 25 mil personas que se acercaron a Once para apoyar nuestra lucha por trabajo y contra la represión, las trabajadoras de Brukman queremos agradecer a todos por el impresionante apoyo que nos están demostrando”.
Nuevo fenómeno
Tras la última crisis política y económica, en Argentina se está dando un nuevo fenómeno por parte de los movimientos de trabajadores. Éste es la recuperación y puesta en producción de fábricas y empresas, abandonadas a su suerte por algunos empresarios. Actualmente, hay cerca de 200 en toda Argentina, las que cuentan, incluso, con redes de coordinación y debate, todo bajo la consigna “ocupar, producir, resistir”.
Brukman fue una de las primeras fábricas tomadas, y ganó notoriedad tanto por la radicalidad de sus asambleas y decisiones como por el hecho de que, simbólicamente, fue ocupada el 19 de diciembre de 2001, el día que comenzó la insurrección de gran parte de la ciudadanía. Es una fábrica textil, sostenida sobre todo por trabajadoras, mujeres que han visto reconstituidas sus vidas y sus devenires en torno a esta experiencia de producción y reproducción autónoma. Los dueños de la fábrica, los hermanos Brukman, desaparecieron y no pagaron los salarios ni las indemnizaciones.
Aprendieron a volar
En un artículo escrito por Claudia Korol, secretaria de redacción de América Libre, se señala que los hermanos Brukman, ahora que la empresa ha vuelto a producir, “reclaman por su propiedad privada, y están dispuestos a obtenerla, a costa de la vida de los trabajadores y trabajadoras. Así lo han expresado ellos, y los jueces, y el comisario. Y nadie, desde el poder, ha hecho nada para impedirlo”.
Korol agrega que las obreras de Brukman, “obreras textiles como aquellas del 8 de marzo, aprendieron muchas cosas en este tiempo en que tuvieron que hacerse cargo de la empresa. No sólo aprendieron a administrarla, a autogobernarse, a producir sin patrones. Aprendieron también la dignidad de quien se vuelve sujeto de la historia. Por ello no aceptan arrastrarse. Aprendieron a volar”… “E intentarán volar las veces que sea necesario. Porque creen, como las Madres, como las palomas de la Plaza de Mayo, que ‘la única lucha que se pierde es la que se abandona’”.
Fuentes: Adital, Rima, Indymedia, Página 12 y otras.
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