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PANORAMA/Economía
25.04.2003
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ARTÍCULO
El milagro de la solidaridad
Jorge Manuel García*
Mujeres trabajando en un comedor popular (Foto: Sitio Adital).
 
Un par de ollas, un par de cucharones, una cocina, y la inquebrantable decisión de no dejarse abatir por la pobreza, la violencia, ni la manipulación política, han sido los principales ingredientes para el surgimiento de uno de los fenómenos sociales más significativos en el Perú de las últimas dos décadas: los comedores populares autogestionarios.

Se trata de organizaciones de mujeres de barrios marginales que tienen como función principal la preparación colectiva de alimentos a bajo precio, en beneficio de personas de escasos recursos, con el fin de paliar la permanente pobreza que se vive en el país que afecta al 54,5 por ciento del total de la población (el 24 por ciento pertenece a la pobreza extrema).

Cuentan con donaciones de productos que reciben del gobierno y de algunas entidades caritativas y con la permanente asesoría de instituciones como la Iglesia Católica y algunas organizaciones no gubernamentales (ONG); pero sobre todo, cuentan con su propia capacidad de autosostenimiento.

No reciben nada a cambio, sólo la ración correspondiente de comida para los suyos. Los comensales deben pagar apenas un precio mínimo (1 sol, lo que corresponde a 28 centavos de dólar). Y el 10 por ciento de los alimentos que preparan son donados a los llamados “casos sociales” (personas de extrema necesidad).

El primer comedor popular autogestionario apareció en 1978 en el distrito marginal de Comas (al norte de Lima) y tenía como nombre “Comedor Unión”. Eran tiempos de dictadura militar. Desde entonces, se fueron esparciendo en lugares urbano marginales y zonas rurales, constituyéndose en el único soporte en tiempos difíciles como inundaciones, sequías, hiperinflación y terrorismo (en el decenio del ochenta) y shock económico, recesión y desempleo (en los años noventa).

En promedio, cada comedor atiende a 150 personas: adultos y niños. En la actualidad, sólo en Lima Metropolitana, los comedores autogestionarios superan los 1.800. A lo largo de su trayectoria, han consolidado una estructura orgánica que permite una estrecha vinculación entre todos los comedores del país y una red de dirigentas en constante formación y capacitación. Su poder de convocatoria y movilización es impresionante. Algunas de sus representantes forman hoy parte de gobiernos locales.

Sin embargo, para esta singular organización de mujeres, no ha sido nada fácil el camino. Desde un comienzo, enfrentaron la creación de entidades paralelas promovidas por los gobiernos de turno. Y fueron perseguidas por los grupos terroristas al ser consideradas un obstáculo para su prédica del terror. (Entre 1991 y 1993 fueron asesinadas once dirigentas).

Soportaron también un penoso clientelismo político ejecutado por el presidente Alberto Fujimori, el mismo que en febrero de 1991 promulgó la Ley 25.307, ley que reconoció a los comedores populares como organizaciones sociales de base y los consagró como pieza fundamental del programa de apoyo alimentario a los más pobres, a la vez que comprometió al Estado a cubrir el 65 por ciento del costo de cada ración de comida.

El problema surgió porque dicha ley nunca fue reglamentada. Por lo contrario, el gobierno creó el Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (PRONAA), cuyas donaciones de alimentos a los comedores (que sólo cubrían el 13 por ciento), fueron condicionadas a cambio de que las “socias” hicieran campaña a favor de la re-reelección presidencial. Durante las elecciones del 2000, 150 comedores denunciaron esta presión.

Con el actual gobierno de Alejandro Toledo se inició un nuevo periodo para los comedores populares. El PRONAA ingresó a un proceso de reforma y la ley 25.307 fue reglamentada el 20 de mayo último. Según la Secretaria de Organización de la Federación de Centrales de Comedores Populares Autogestionarios de Lima y Callao, Rosa Huamán, dicho reglamento sí recoge los beneficios otorgados por la ley, la misma que (de aplicarse) evitará cualquier intento de manipulación estatal y permitirá a los comedores dejar de ser sólo asistencialitas y convertirse en organizaciones microproductivas.

Meta que por cierto ya lo están consiguiendo, pues muchos comedores (en forma individual o por sectores) tienen pequeños negocios como panaderías, guarderías, confecciones, artesanías, granjas, pesquerías o carnicerías. Los fondos recaudados son para fortalecer los servicios alimenticios. “La experiencia de los comedores populares nos ha permitido desarrollarnos como mujeres, madres, dirigentes, empresarias, justo en un país donde las mujeres somos consideradas como el sector más vulnerable de la población”, remarca Rosa Huamán.

Con aroma de mujer

Según el PRONAA existen aproximadamente 15.000 comedores populares en todo el Perú y 5.200 sólo en Lima y Callao; sin embargo, esta cifra no corresponde sólo a los comedores autogestionarios. Se incluye en ella a otros tipos de comedores que ofrecen también los mismos beneficios, pero que no surgieron por iniciativa propia sino por disposición gubernamental y están integradas exclusivamente por militantes de un partido político. Ese es el caso de los Clubes de Madres y las Cocinas Familiares.

Según la Federación de Centrales de Comedores Populares Autogestionarios de Lima y Callao, sólo en los sectores urbanos marginales de Lima Metropolitana existen 1.800 comedores autogestionarios, integrados cada uno por un promedio de 30 mujeres o socias y repartidos en cuatro conos: norte (500 comedores), este (600), oeste (200) y sur (500).

Cada una de las socias representa a una familia, lo que quiere decir, que en toda la capital peruana, 54.000 familias están relacionadas directamente con un comedor. A esto se debe agregar el hecho que en promedio, cada comedor prepara 150 raciones de comida diaria, lo que significa que todos los días, sólo en Lima y Callao, 270.000 personas se alimentan gracias a un comedor.

*Periodista colaborador de la Agencia Noticias Aliadas, Lima. Este artículo forma parte de un reportaje de Adital, titulado "La Iglesia Profética en Perú" (ver link externo).


Fuente: Adital, Brasil

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003