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(Mhoy) El índice de mortalidad en las parturientas indígenas es tres veces superior al del resto de las mujeres mexicanas, lo que es una prueba más de la marginación en que viven, explicó la investigadora Gisela Espinosa, recoge este viernes la prensa local.
Las autoridades "no son indiferentes" al problema pero "no destinan recursos ni definen políticas integrales que lo reconozcan" como uno de los más graves problemas sanitarios del país, dijo Espinosa, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El recién concluido Foro Nacional sobre Mortalidad Materna presentó un plan de acción con ocho acciones concretas para reducir la tasa de mortandad materna entre indígenas, de 151 por cada 100.000 habitantes, muy por encima de las 51 de la media nacional.
En este sentido, México está por debajo de países como Cuba, con 23 muertes por 100.000 partos, y Chile, con 24, pero por encima de Brasil, con 60 muertes, Guatemala, con 95 y El Salvador, con 120 muertes.
Espinosa explicó en un estudio que la mortalidad materna se ha mantenido constante en este país en la última década, sin que las autoridades sanitarias hayan conseguido frenar la tendencia.
"Los datos de muertes maternas están muy por encima de los que se registran en países desarrollados, a lo que hay que agregar el subregistro que el sector de salud ha admitido públicamente", dijo.
En el caso de las mujeres indígenas, el problema se agrava por falta de acceso a servicios de salud, por discriminación cultural, y por cuestiones de carácter socioeconómico, dijo Espinosa.
Recordó que el 97 por ciento de los indígenas mexicanos vive en la pobreza o en pobreza extrema, y denunció la grave situación en algunos estados como Guerrero, con 238 muertes por cada 100.000 alumbramientos.
En el estudio incide en que "no solo alarman los datos globales, sino los contrastes regionales del país", con el Estado de México, Guerrero y Chiapas entre los peores.
"Por desgracia habitar en localidades pequeñas, rurales y en municipios de alta marginación, ser analfabeta o con escaso índice de escolaridad (...) son rasgos comunes y casi típicos de las mujeres indígenas, donde se conjugan los males de la pobreza con la inequitativa distribución de recursos públicos de salud", indica el informe.
En el Foro Nacional la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (Conami) presentó una propuesta para disminuir la mortalidad materna en los estados de Guerrero, Oaxaca, Puebla, Michoacán y Veracruz.
Las indígenas solicitan formar promotoras en sus comunidades, capacitar a parteras y médicos tradicionales, sensibilizar a funcionarios con la cuestión y crear puestos de información para las afectadas, en especial para mujeres con embarazos de alto riesgo.
También demandan una campaña de derecho de consentimiento informado, mantener canales de interlocución con las instituciones y poner en marcha programas de educación intercultural sobre salud reproductiva para hombres y mujeres indígenas.
Espinosa aprovechó el Foro para criticar los programas de planificación familiar en México: "si en primer momento aparecen como respuesta libertaria, en realidad muchos llegan con una dosis muy impositiva".
Aunque valoró algunos aspectos positivos como que esos programas se hayan llevado a cabo de forma continuada, desde 1973, y la posibilidad que brinda a la mujer de elegir la familia que desea tener, señaló que en algunos "se condicionan recursos públicos al uso de anticonceptivos".
La experta lamentó el discurso oficial que existe, en el cual el Gobierno "presume de su posición" en apoyo de los pueblos indígenas pero posteriormente no dota los programas de fondos dignos.
"Se nota que no le importa la vida (...) Cuando vemos los recursos, las infraestructuras, el personal sanitario y los resultados me parece evidente que es un área más donde se observa marginación de los pueblos indios", concluyó
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