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Muchas mujeres aún no tienen acceso a servicios adecuados de salud. |
En América Latina y el Caribe la mortalidad general de su población había descendido en 1998. La mortalidad materna, en cambio, había aumentado en algunos de sus países. En 1999, 50 mil niños y niñas de la región quedaron huérfanos por muertes relacionadas con el embarazo y el parto. Trágicas cifras en el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer.
(Mujereshoy) En 1988, como una manera de marcar el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, el 28 de mayo, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) y la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos (RMMDR) lanzaban su primera campaña mundial para prevenir la morbimortalidad materna, que convocó entonces a centenares de grupos de todas las regiones.
Sin embargo, 15 años después, la RSMLAC decidió retomar el enfoque de 1988: “Mortalidad materna, un asunto de derechos humanos, una demanda de justicia social”. ¿Por qué? Porque las cifras muestran que la mortalidad materna aún no ha sido erradicada. Es más, las latinoamericanas todavía mueren de las mismas causas por las que morían sus congéneres de los países industrializados a principios del siglo pasado.
Más de medio millón
Para tratarse de un hecho que se repite desde la aparición del ser humano sobre el planeta, la muerte de más de medio millón de mujeres en el mundo anualmente antes, durante o después del parto –63 mujeres diariamente en la región– no puede sino reflejar inequidades históricas que se repiten en otros planos en la vida de las mujeres.
“Resulta inaceptable que en el año 2002 haya tantas mujeres que mueren en una situación tan esencial como es dar a luz”, dijo la directora ejecutiva de Unicef, Carol Bellamy. “Sabemos cómo evitar la mayoría de estas muertes. Lo que ocurre es que en este asunto no se ha producido el compromiso político necesario”.
En efecto, parece que el mito de que las mujeres soportan más el dolor –ya que sobrellevan algo tan doloroso como el parto “porque se trata de algo natural”–, también involucraría el mito de la no necesidad de cuidado.
Pero el número de muertes maternas es extraordinariamente alto en la región. La vigésima sexta Conferencia Sanitaria Panamericana, realizada en septiembre de 2002, se refirió a una tasa de mortalidad materna de 100 mujeres por 100.000 nacidos vivos.
Otros datos salieron a la luz. En 1998, por ejemplo, la mortalidad general había descendido en la región, pero la mortalidad materna no sólo no se había reducido sino que en algunos países había aumentado, de acuerdo a informaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En 1999, Unicef señaló que “al menos 50 mil niños y niñas quedan huérfanos cada año en América Latina y el Caribe por muertes relacionadas con el embarazo y el parto”.También dio a conocer las siguientes cifras:
• 3.240.000 de mujeres de la región no tiene control del embarazo.
• 3.440.000 no recibe atención del parto en una institución de salud.
• 2.980.000 no tiene acceso a atención del parto por personal calificado.
• 25.000 mujeres mueren anualmente en la región por causas relacionadas con el embarazo y/o el parto.
En todo caso, hay unanimidad en considerar que las estadísticas están prácticamente estacionarias particularmente desde 1990, –más de una década–, ante un fenómeno evitable.
La pobreza
Las causas de la mortalidad materna son diversas. Una de ellas es la ausencia de una adecuada consideración de los derechos de las mujeres, pues las muertes maternas revelan falta de voluntad política para enfrentar los factores que la provocan de parte de quienes toman las decisiones (o no las toman) en los países de la región.
Sus raíces también se encuentran en la pobreza, pues es un hecho que, aunque la mortalidad y la morbilidad maternas afectan a las mujeres de todos los estratos sociales, mueren más las mujeres pobres.
Estas inequidades se reflejan en el acceso a servicios de salud. Las estadísticas señalan claramente las diferencias entre mujeres de uno y otro país y de uno y otro grupo de mujeres dentro de un mismo país.
Así, en Canadá hay sólo cuatro defunciones maternas por 100 mil nacidos vivos, frente a 523 en Haití. Según un comunicado de prensa de la OPS de septiembre de 2002, Chile presenta una tasa de mortalidad materna de 23 por 100 mil nacidos vivos, frente a 390 en Bolivia. Dentro de este último país, la mortalidad materna varía significativamente según la región geográfica (altiplano, valles o mesetas) y según el lugar de residencia (urbano o rural).
La muerte de mujeres indígenas durante el embarazo casi triplica la de sus congéneres no indígenas en México, sobre todo porque el 40 por ciento de las indígenas sufre de anemia, lo que aumenta las complicaciones en el embarazo junto con la posibilidad de tener hijos prematuros o con bajo peso al nacer, de acuerdo al informe sobre el Estado del desarrollo de los pueblos indígenas 2000 publicado por el Instituto Nacional Indigenista (INI).
Causas obstétricas
Las complicaciones del aborto, la hemorragia, la septicemia (presencia de microbios infecciosos en la sangre) y la toxemia (accidentes patológicos causados por las toxinas que lleva la sangre) son las causas obstétricas directas más comunes de las muertes maternas en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe.
Las causas obstétricas indirectas son la toxemia, la septicemia y la eclampsia (enfermedad convulsiva que a veces padecen las mujeres recién paridas), todas las cuales pueden ocurrir durante el puerperio.
De acuerdo al médico peruano Bruno Benavides, las causas de las muertes maternas son “sorprendentemente” parecidas entre países desarrollados y aquellos en desarrollo. “La hemorragia, la sepsis, el aborto complicado y el parto obstruido constituyen el 90 por ciento de las causas directas de las muertes maternas”, escribe, agregando que la diferencia con los países desarrollados es que en éstos es “prácticamente nula la mortalidad por aborto complicado –debido a la disponibilidad de servicios de aborto seguro legalmente respaldados– y la muerte por parto obstruido casi no existe gracias al acceso a la cesárea”.
La ilegalidad del aborto en algunos países oculta la verdadera cifra de la tragedia. El aborto inducido es, seguramente, aquella causa de muerte materna que padece del subregistro más importante. Entre cuatro mil y once mil mujeres morirían anualmente por esta causa en la región (ver enlace interno).
Por otra parte, a fines de los años noventa se identificó la infección por el VIH/Sida como factor de las defunciones obstétricas directas, tales como la infección puerperal y las complicaciones del aborto provocado. La infección por el VIH/Sida también fue reconocida como contribuyente en causas indirectas como la anemia y la tuberculosis, y como causa indirecta de defunción materna.
Los servicios de salud
Entre el 20 y el 25 por ciento de la población de América Latina y el Caribe no tiene acceso permanente a los servicios de salud u otro tipo de medida de protección social, señala el informe La Salud en las Américas 2002 de la OPS. En efecto, diversas investigaciones nacionales sobre la mortalidad materna han concluido que en la mayoría de los países de la región los servicios de salud no están preparados para resolver situaciones de urgencia y que la calidad de la atención es precaria y deficiente.
Lo que llama la atención de los investigadores es que en América Latina y el Caribe la mayoría de los partos, cerca del 75 por ciento, tiene lugar en centros asistenciales, como lo señaló en su informe la ya mencionada vigésima sexta Conferencia Sanitaria Panamericana. Pese a ello, agrega, “en 17 países la morbilidad y la mortalidad materna y perinatal son mayores de lo previsto para la población en riesgo, de lo que se infiere una deficiente calidad de la atención de salud”.
Esto indica “que las mujeres con complicaciones no tienen acceso a los servicios debido a barreras económicas o geográficas, o bien que los servicios de salud no están suficientemente equipados o capacitados para abordar el problema”.
Las estrategias aprobadas por esa conferencia, en septiembre pasado, establecen que mejorar el sistema de salud es vital, “ya que las mujeres están muriendo en el nivel de prestación de servicios por la falta de una red obstétrica que vaya del nivel comunitario al nivel más alto de atención de complicaciones obstétricas. (...)La búsqueda de la maternidad sin riesgo debe basarse en un enfoque multisectorial (...)”.
Además, las estrategias aprobadas incluyen garantizar la atención obstétrica esencial y la atención del parto por personal calificado, y financiar servicios de salud reproductiva dentro de la reforma del sector de la salud.
El informe destaca que “algunos países, particularmente Bolivia, Ecuador y Perú, en sus reformas del sector de la salud, están practicando la cobertura universal mediante el seguro de salud para la atención médica de la madre”, y se refiere al “programa de seguro nacional de Bolivia para las madres y los niños” como un ejemplo de programa financiero descentralizado.
Otro problema es que muchas mujeres no acuden a los servicios de salud. En general, los estudios realizados por organizaciones de mujeres y agencias especializadas, están de acuerdo en señalar que muchas mujeres no lo hacen por la distancia en que se encuentran, por el costo (precio de los servicios, medicamentos y transporte), por el maltrato que reciben en los servicios de salud y por la falta de poder de decisión de la mujer dentro de la familia.
Finalmente, hay un tema perverso relacionado con el acceso y el uso de los servicios de salud, así como con la negativa a atenderse en ellos de parte de las mujeres.
El Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud 2002, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que “decenas de miles de mujeres sufren cada año violencia sexual en los servicios de salud, como acoso sexual, mutilaciones, exámenes ginecológicos forzados y control de su virginidad”.
Las estrategias
Durante una Consulta Técnica de la OPS sobre la Iniciativa para una Maternidad sin Riesgo en 1997, se identificaron diversas estrategias como intervenciones clave para la reducción de la mortalidad materna: impulsar el respeto de los derechos humanos, promover el cambio socioeconómico para las mujeres, el retraso del matrimonio y el primer nacimiento, reconocer que todo embarazo conlleva un riesgo, asegurar la atención calificada del parto, mejorar la calidad y cobertura de la atención en salud, entre otras.
Por su parte, la Conferencia Sanitaria Panamericana llamó a poner en práctica las siguientes estrategias: la asistencia del parto por personal calificado, el tratamiento de las complicaciones del aborto y el mejor acceso a servicios de atención de salud materno-infantil de calidad. También sugirió impulsar el empoderamiento de las mujeres, señalando que “la promoción de la causa femenina, el empoderamiento de las mujeres, sus familias y sus comunidades, y la educación son las estrategias clave para que aumente la demanda pública de atención de salud materna ”.
La conferencia llamó a los gobiernos de la región a comprometerse y hacer suya la Declaración de la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas: disminuir la razón de mortalidad materna en 75 por ciento para el año 2015, en relación con los niveles registrados en 1990.
Sin embargo, es un hecho que si los gobiernos de América Latina y el Caribe no se comprometen a mantener un gasto en salud a la altura de las circunstancias, y a considerar los derechos de las mujeres de tal manera que no sean discriminadas por los sistemas privados de salud ni en las reformas que se hacen en el área de la salud pública, tal meta será ilusoria y miles de mujeres continuarán muriendo día a día llenando de incoherencia a la pretendida modernidad.
Muchas estrategias para reducir la mortalidad materna se han frustrado por limitaciones políticas y financieras de los países, y también porque el modelo socioeconómico actualmente en curso en la región ha afectado presupuestos nacionales de temas como la salud y la educación. Esto ha configurado una pobreza creciente de las mujeres en un contexto de privatización de la salud en muchos países, especialmente en el último decenio.
La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe señaló en el IX Encuentro Mundial Mujer y Salud (Toronto, Canadá, agosto de 2002), que el modelo de globalización neoliberal “condiciona las reformas de los Estados, imponiendo reformas legislativas para hacerlos funcionales a sus propósitos”, agregando que “las reformas del sector salud se inscriben en este proceso mediante la privatización de los servicios, la reducción de acceso a la atención para todas las mujeres y la pérdida de sistemas de seguridad social basados en la solidaridad ”.
Zanjar las diferencias entre ricos y pobres sigue siendo un desafío central para enfrentar de manera apropiada las necesidades de salud de la región, señaló el informe La Salud en las Américas 2002 de la OPS. Considerar los derechos reproductivos de las mujeres, también.
Fuente: Agenda Salud 28: ¿De qué mueren las mujeres? Isis Internacional.
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