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El colorido fue la marca de la marcha gay en Sao Paulo (Foto: ©Juvenal Pereira) |
Centenares de miles de personas participaron este domingo en la VII Marcha del Orgullo Gay en la ciudad brasileña de Sao Paulo, una de las más importantes del mundo. Una caravana multicolor recorrió unos cuatro kilómetros, desde la avenida Paulista hasta la Plaza de la República, en el centro de la ciudad. En México, la fiesta fue el sábado.
El desfile de Sao Paulo, vigilado por unos 800 policías, fue animado por una veintena de camiones con potentes amplificadores que hicieron bailar a la multitud. La fiesta prosiguió con un espectáculo musical al aire libre.
Hubo disfraces de sacerdotes, monjas, policías, militares, bomberos, marineros, bailarinas, novias, ángeles, indios, faraones y enfermeras, pero también hombres con el torso desnudo.
Algunos lucieron máscaras del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y otros ondearon la bandera del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), además de la del arco iris, símbolo del movimiento gay.
En México
El sábado, la Marcha del Orgullo Lésbico Gay, Bisexual y Transgénero convocó a unas 80 mil personas en la capital mexicana, con consignas como “ni odio, ni violencia, ni discriminación”.
Allí también hubo disfraces, además de vehículos que los participantes adornaron con globos y sobre los cuales bailaron, cantaron y posaron para el público.
“Esta es una forma muy valiosa de mostrar a la gente que somos más de lo que ellos piensan”, afirmó Javier Picaso, de 45 años, en medio de la marcha.
El recorrido partió del Ángel de la Independencia, donde se instaló un templete, mismo que sirvió para que el cantante Sizza amenizara la espera de los marchistas, quienes con vestimentas ingeniosas o simplemente vestidos de manera casual, esperaron hasta que el comité organizador dio el banderazo de salida en punto de las dos de la tarde.
Según el agente de tránsito, Rogelio Rodríguez, “es la más grande y colorida de todas las marchas” que ha visto desde que ingresó a la corporación, en 1980.
El arribo de los contingentes al Zócalo fue lento, principalmente en la calle de Madero, donde la música y los miles de confetis multicolor que salían de los trailers, hicieron de la espera momentos de franca cohesión social entre los marchistas y los miles de transeúntes que acudieron esa tarde al centro capitalino, quienes con actitud de admiración o curiosidad, observaban el deambular de cuerpos de hombres y mujeres, algunos semidesnudos y otros con vestimentas propias de estrellas de cine o de épocas de antaño.
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