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Frances Kissling, presidenta de la organización Católicas por el Derecho a Decidir. |
Frances Kissling, reconocida activista en asuntos vinculados a la religión, las políticas de población y los derechos sexuales y reproductivos, brindó en Montevideo, Uruguay, una conferencia sobre la problemática del aborto y su relación con las diferentes formas de intolerancia presentes en la sociedad.
(Montevideo, La República de las Mujeres) Una conferencia sobre “Aborto: democracia, tolerancia y convivencia en la diversidad” fue la actividad realizada en la Universidad de la República que tuvo como principal disertante a la estadounidense Frances Kissling, presidenta de la organización no gubernamental con sede central en Washington, Católicas por el Derecho a Decidir (CDC).
La conferencia fue convocada por Mujer y Salud en el Uruguay (MYSU), la Comisión Nacional de Seguimiento de los Compromisos de Pekín (CNS) y el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos de la Mujer (Cladem).
El encuentro apuntó a clarificar la discusión pública y a tornarla lo más amplia y plural posible, con la idea de construir desde la sociedad civil organizada un debate que permita un ejercicio permanente de profundización de la democracia y de la ciudadanía.
Presentada por la doctora Ana María Ferrari, rectora interina de la Facultad de Medicina y ante una nutrida concurrencia, Kissling destacó el ejercicio democrático que representa una reunión en la que una estadounidense es convocada para hablar sobre un tema que fue y será discutido en Uruguay en el ámbito legislativo.
“Vivimos un momento en el que cuestiones como la tolerancia, la democracia y la convivencia parecen ser centrales para la humanidad”, afirmó, refiriéndose a su constatación de que en todas partes del mundo, cuando se habla de aborto, surge la intolerancia y se genera una polarización entre quienes están “apasionadamente a favor y quienes están frontalmente en contra”
Agregó que “en Estados Unidos se habla de la guerra del aborto porque es tanta la pasión que desata que, a veces, se puede comparar ese conflicto con el de Oriente Medio o los que se dan en Irlanda entre católicos y protestantes. Creo que estos conflictos pueden ser más fáciles de resolver que lo que implica ponerse de acuerdo sobre el aborto”.
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