NO + VIOLENCIA/Tráfico
16.07.2003
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Tráfico de personas: el escándalo del siglo XXI
El contrabando de personas: industria en auge
Federación de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
Trata de personas: Bolivia en la mira
Mujeres latinas son llevadas como esclavas sexuales a Japón
Desaparecidas
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El tráfico de personas no es delito en Bolivia
El tráfico infantil en la mira
España: Trece detenidos por introducir paraguayas para prostitución
Perú: Mujeres jóvenes son las principales víctimas de la trata de personas
NOTA
Tráfico humano, la forma más perversa de migración

 


(Mujereshoy) Un informe de la Federación de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, divulgado este miércoles en Ginebra, señala que entre 700 mil a cuatro millones de hombres, mujeres, niños y niñas se ven involucrados cada año en el tráfico de personas.

La actividad se ha transformado en un fenómeno migratorio donde las personas se ven obligadas a trabajar en actividades que van desde el comercio sexual y el servicio doméstico hasta el trabajo en fábricas y en la agricultura.

Los y las migrantes se ponen en manos de traficantes para lograr llegar al país de su elección, pero contraen una deuda tan grande que la única manera de pagarla es sometiéndose a un tipo de "esclavitud moderna" durante meses y hasta años, realizando diversos trabajos contra su voluntad hasta cubrir la suma requerida, que generalmente se eleva a varios miles de dólares.

Llegar a Estados Unidos desde China -por ejemplo- implica un gasto de 50 mil dólares.

El estudio de la Cruz Roja relata también la situación de los y las ''migrantes medioambientales'', que representan un tipo de desplazamiento forzado que suele pasarse por alto.

Se trata de migrantes que huyen de los desastres naturales o de la degradación de su medio ambiente y que, al igual que los y las refugiados/as o desplazados/as internos/as, no pueden retornar a sus lugares de origen puesto que éstos se convierten en inhabitables.

Aunque el informe señala que no existen datos oficiales sobre la cantidad de migrantes medioambientales, los expertos estiman que esta problemática afecta a unas 25 millones de personas.

Es muy probable, sin embargo, que esta cifra aumente en el corto plazo como consecuencia de la desertización y del calentamiento de la tierra, entre otros problemas medioambientales.

Por otra parte, las políticas de obras públicas, como la construcción de diques, caminos y autopistas, así como de embellecimiento urbano, pueden provocar la reubicación forzada de las personas que residen en las áreas donde se ubican dichos proyectos.

De este modo, sólo la construcción de grandes diques habría causa el desplazamiento de 26 a 58 millones de personas entre 1950 y 1990, únicamente en China y la India.

En algunos casos, los gobiernos intentan reubicar a esas personas en zonas de baja densidad poblacional o según su nacionalidad, religión, raza o posición política, utilizando diversos métodos que pueden incluir el uso de la fuerza.

El hecho de que no exista ninguna organización internacional responsable de los y las "migrantes medioambientales" -como ocurre para los y las refugiados/as o los y las desplazados/as internos/as- explica en parte la carencia de cifras aceptadas por todos sobre su verdadero número.

El Banco Mundial, sin embargo, ha dado un primer paso en su favor al aprobar directivas que reducen las posibilidades de que los proyectos que financia provoquen la reubicación involuntaria de la población.