La ciudad que queremos Cada vez más, se erigen en nuestros países grandes torres de edificios con el fin de que sirvan de residencia a miles de personas. Para construirlas, viejas casonas o pequeños inmuebles son demolidos. Poco importa si allí vivió Juana de Ibarbourou, María Félix o Gabriela Mistral. No existe interés en repararlas. Claro, hay intereses económicos detrás y también, no olvidemos, falta de viviendas. Pero el diseño urbano debería resguardar e, incluso, mejorar la calidad de vida de las personas.